Teníamos que estar deneuvo en capital el 24.12.10 a la mañana. Noche buena.
Estabamos a unas horas de salir, hablando por última vez del viaje, y vemos en las ventanas muchisimas cabezas tiernamente azsomadas espiandonos. Salimos y se colgaron de mí como monos. Me dijeron que podía quedarme a jugar. Me dieron el gusto de seguir con mi diversión. Supongo que nunca se esperaron que yo, la persona más negada al volun, iba a terminar así.
Jugué mucho. Y cuando temrinaron de cargar y ya era hora de irnos, los nenes me empezaron a abrazar, igual que al resto, pero me daba gracia porque me seguían en linea. Y en eso, cuando los estaba saludando por millonésima vez, veo que Leo se tapa con su gorra roja.
Y jugando se la corro y le digo: ¿Me vas a extrañar?
Y ví, sus lagrimas... y me abraza fuerte y me dice: sí! te voy a extrañar mucho. Fue en ese momento donde me derrumbre, porque entre SU abrazo y el del resto de los chicos lo más hermoso del viaje. Me llevé lo mejor y más valioso. Su amor y gratitud. Pero, ¿gratitud por qué?
¿Por jugar? Nosé, pero fue ahí cuando me dí cuenta de que todo valió la pena, Pienso en esto y lloro, pienso en vos Leo y quiero irme ya a Santa Fe. Quiero volver, lo necesito, los necesito. Con ustedes, en ese hermoso lugar, mi vida cobró sentido.
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